Entrevista íntima de Dani Pedrosa con Marca

"Perdonar es difícil; odiar, instantáneo"

  • Reflexivo, más maduro y abierto que nunca, Dani Pedrosa (Castellar del Vallés, 1985) está más cerca que nunca de la luna. El título de MotoGP es incierto. En su viaje, estoico y paciente, encontró muchas piedras. Pero también la templanza para disfrutar con un deporte que aún le debe una. En esta entrevista, revela una versión más desconocida del Pedrosa humano, en estado natural.


¿Cuánto cuesta una corona de MotoGP?
Lo que cueste. No sé en otros deportes porque yo sólo he competido en éste. En un deporte atlético, no hay un factor mecánico que pueda jugar a tu favor o en contra.
¿A qué suena una Honda?
El sonido en sí es potencia, poderío. Se nota cuando arrancas la moto, suena a potencia.
¿Cómo se ve el mundo dentro del casco?
Muy diferente, no sé explicarlo con detalles pero es una posición extraña. No la he vivido en otro lugar. Allí no valen las excusas ni valen los errores. Todo tiene que estar perfecto. Eso se vive muy fuerte. Se vive de un modo egoísta, no valen los errores que no sean tuyos.
¿Valentino Rossi es un piloto irrepetible?
Cada piloto es único. Todos somos únicos, unos gustan más, otros menos, unos marcan más y otros dejan menor rastro.
"Para frenar más tarde se necesitan cojones"
¿Qué piloto le ha impresionado más por su talento?
Si aplico la palabra impresión, Stoner es uno de los que más me ha impresionado.
¿Alguna vez se sintió tan cerca de su sueño como este año?
Siempre he estado en esta zona, delante, pero supongo que nunca con tantas posibilidades como este año.
Físicamente está como nunca, pero ha visitado tantos quirófanos que no sé si se acuerda de lo que sentía allí dentro.
No, ni tengo ganas, absolutamente.
"En moto a veces sufres, es agónico, pero placentero"
¿Sabe cuántos huesos se ha roto en su vida?
No lo sé, no los cuento. Eso no suma, sólo te quita.
Cuando era más joven dijo que para ir al límite con una moto se debía sufrir. ¿Ahora también sufre o disfruta como nunca?
Se sufre siempre, porque es un deporte de riesgo. Aunque vas rápido, vas a tu límite, al límite de la moto, de los neumáticos, de la pista... Eso implica sufrimiento, pero depende del momento ese sufrimiento es agradecido. Es como si tienes dolor pero al mismo tiempo sientes placer. A veces sufres, es agónico, pero es placentero.
Dónde hay más talento, ¿en la cabeza o en el puño?
Eso todo va unido, va junto.
"A veces, en la moto, sientes que no te puede ganar nadie"
Usted, que adora el ciclismo, ¿cuánto hubiera pagado por ser ciclista profesional?
La gracia no es pagar para correr sino cobrar por ello (risas).
¿Cuánto le hubiera gustado serlo?
No más que motorista.
¿Sufre viendo lo que ocurre en el ciclismo en general y con Armstrong en particular?
Es delicado. Para la gente es como algo nuevo, como una sorpresa, pero es algo que lleva pasando toda la vida en este deporte. Igual ahora se conocen más detalles que antes. En el ciclismo, si te fijas, históricamente, saltan a la palestra los primeros, los ganadores, casi nunca sale el que acaba quinto. Supongo que tiene que ver con buscar más la repercusión mediática.
Pero fue su ídolo.
No, no me duele, a mí me gusta normalmente ser justo y a él se le ha mirado mucho más que a otros. Sólo digo que no es que sienta nada especial.
"La Honda suena a potencia"
¿Cuánto hay de verdad y de leyenda en la frase: "lo que no te mata te hace más fuerte"?
Toda la que tú quieras, depende de ti. Hay gente que se ahoga en un vaso de agua
y podrá decirte que esa frase no es cierta. Es lo que cada uno quiera creer.
¿Y en su caso?
En mi caso yo creo que está demostrado ¿no? Sobre todo yo, que no he satisfecho mi sacrificio, mi superación, con un resultado como muchos otros podría decir. Yo sólo me he superado pero los resultados no han llegado.
Los deportistas de élite, como iconos sociales, a veces son instrumentalizados. A usted lo critican si no coge la bandera pero también si se pone una camiseta de la selección española. ¿Le molesta ser utilizado por tendencias políticas o ideológicas?
Hay momentos en los que a uno, cuando empieza, le gusta satisfacer a todos. Cuando te haces mayor te das cuenta de que no eres del gusto de todos, que hay muchas opiniones diferentes en el mundo, que hay gente que por más que se lo expliques no va a entender tu punto de vista. Entiendes que hay gente a la que le gusta el blanco y a otra el negro, y no hay nada que hacer, no puedes gustar a todos por igual. Al final hay que ser uno mismo y tomar tus propias decisiones. Luego, si hay gente que no las respetas y pretenden utilizarte, no es mi problema, pero sí que es verdad que eso repercute de forma negativa sobre tu persona. No sé, es algo que no puedes controlar y no te puedes hacer mala sangre.
¿Es de comer en casa, con su madre, o de salir de restaurantes?
Combino.
De cuchara o comida rápida.
También combino. Depende. Si tengo tiempo me gusta sentarme y estar en compañía, si estoy entrenando y no tengo tiempo, como rápido, pero no se me caen los anillos por comer cualquier cosa.
¿La ducha es un buen lugar para cantar?
Jamás. Yo no, jamás en mi vida he cantado en la ducha. No canto nunca.
¿Y bailar?
Bufff, me tiene que gustar la canción.
¿Le molesta que le coloquen el cartel de serio?
No. Si lo piensas, soy yo, y al que le guste bien, y al que no, también. Cuando la gente te conoce de verdad puede hablar. Yo puedo decir que el que se ha tirado en el Stratos tiene el pelo marrón, pero hasta que esté delante de él y vea si tiene el pelo marrón o rubio, no podré hablar con propiedad. Pero yo no tengo esa pesadez. Ahora me expreso mejor que antes, igual antes me costaba más abrirme. He notado un cambio en mí, no sé si por madurez o no, pero no estoy muy preocupado porque la gente no sabe cómo soy yo al 100%.
¿En qué momento la fama puede ser insoportable?
Hay momentos, como cuando estás en una conversación seria, o estás cabreado, o algún amigo tuyo tiene un problema, estás en la playa o en la calle, le quieras dar tu tiempo y a lo mejor viene gente… Esos son momentos difíciles y sabes que tienes que poner buena cara porque a lo mejor esa persona no te va a ver nunca más y para él eres importante. Pero también debes pensar en ti mismo porque estás preocupado. Ahí es delicado. Uno querría... No desaparecer, sino simplemente estar ahí sin que hubiera nadie.
¿Ser popular le regala algún momento de felicidad?
Ser popular no, pero sí me ha dado una grata sensación cuando he visto que una sola persona puede hacer feliz a muchas con una buena carrera o en alguna firma de autógrafos, ves que hay muchos niños y gente que por esa firma o esa foto se desviven. Ahí sí que te das cuenta que eso es muy bonito.
¿Cómo es el placer encima de una moto?
No sé cómo explicarlo. Es algo que me falta y que necesito. Ya sea muy rápido o sea por placer. Ir en moto es una necesidad, es algo que llevo haciendo toda mi vida y lo necesito.
¿En el filo se le eriza el pelo, siente miedo, plenitud?
No sabría cómo expresarlo muy bien, la verdad. Normalmente sientes buenas sensaciones, un poco de miedo también, pero sobre todo lo que me invade es determinación. Es decir, llevar a cabo todo lo que siento en ese momento, que soy rápido.
¿Se llega a sentir invencible?
Hay veces que sí. Hay veces que sí. Sientes que no te gana nadie. Hay días que no lo sientes.
¿Qué sería de sus hazañas si no las contarán los medios de comunicación, le llenarían igual?
Personalmente sí, absolutamente. Lo que pasa es que habría mucha menos gente que sabría qué es lo que pasa realmente. Yo no me enteraría de que Usain Bolt bate un récord del mundo, por ejemplo.
Luego en algo somos necesarios.
Sí, sí (risas). Lo dejamos ahí (más risas).
¿La madurez le permite disfrutar más de este mundo?
Sí, creo que sí.
Stoner se va del Mundial. ¿En algún momento de su carrera pensó: “Hasta aquí he llegado”?
Sí, el año pasado, cuando me tiraron.
¿Estuvo realmente convencido?
Sí, lo tuve claro unos días. Luego, miras hacia atrás y te das cuenta de que fue una reacción fruto del momento, de lo negativo que te invade en ese momento, de la frustración.
¿Qué hace a un buen frenador?
Cojones. El que frena más tarde es el que aguanta más rato el gas.
Pero entran en juego factores como la física. Usted pesa poco, no tiene freno aerodinámico, la moto se levanta más...
Sí, eso es verdad, hubo mucho tiempo que no podía frenar tarde porque la moto me podía en esas situaciones, no podía tirar mucho de freno porque la rueda se levantaba mucho, tenía que frenar antes. Ahí sí que hay cuestiones físicas que puedes mejorar. Pero si uno mide dos metros, también mejora, también tiene ese extra. Pero siempre hay un punto en el que hay que aguantar. Cojones.
Si pudiera viajar en el tiempo, ¿contra quién le gustaría ‘pegarse’ y con qué moto?
Me gustaría volver a principios de los 90, con aquellas motos y luchar contra aquellos bestias.
Y si la magia existiera, ¿qué cambiaría de su vida?
(Larguísimo silencio para reflexionar) No sé, no se me había pasado por la cabeza algo así. Es complicado. Es surrealista.
¿Tiene algo contra las redes sociales, no se le ve mucho por ahí?
No, no tengo nada pero quizás soy un poco anticuado.
Pero, ¿tuvo página web no?
Sí pero hace mucho tiempo, eso ya es prehistórico.
¿Está en contra de esta tecnología?
No, para nada, sólo que he visto que a los fans, los esponsors, a otros deportistas, les gustan y comparten muchas cosas por ahí. Yo no quiero que me absorba el teléfono. He estado en una mesa con cuatro o cinco personas y todos están mirado el teléfono. Uno con el twitter, el otro con el Facebook y otro con el whasapp. Y digo: ¡Pero bueno, esto qué es!”. No es una excusa eso, ¿eh? Sólo que no quiero que condicione mi vida y también quiero que haya una parte de mí que siga siendo mía.
¿En que lugar del mundo se perdería para siempre?
¿Para siempre? ¿Por qué? (silencio) No tiene mucha gracia estar uno solo colgado por ahí, por el mundo, sin nadie (risas).
¿Qué es lo más estrambótico que le ha pedido o le dicho un fan?
Ahora no recuerdo, pero seguro que alguno de mi club de fans algo raro me ha pedido. Siempre hacemos alguna apuesta rara, ahora no estoy seguro, pero algunas cosas he tenido que intercambiar.
Si algún día es padre, ¿a sus hijos le regalará una moto o un balón de fútbol?
Les daría unos palos de golf, que con eso no se harán tanto daño.
Cuénteme algún pecado confesable.
Alguna habré liado, no te creas. Pero si no lo he contado, es por algo (carcajadas).
¿Cree en el destino?
Depende. No creo que haya un destino escrito.
¿Le asusta la muerte?
No, por qué.
Es algo que todo humano se pregunta a lo largo de su vida.
Todos vamos a llegar, un día u otro. Eso nos va a pasar fijo. Se puede tener miedo de otras cosas.
¿Por ejemplo?
Yo no diría miedo, pero me preocupan otras cosas. Por ejemplo, intentar cada día ganar ese extra de felicidad, de diversión que te falta, quitarte de encima la agonía por algo que ha pasado, intentar no enfadarte por algo que has hecho. Trabajar más en eso, día a día, para ser más feliz y no pensar en el mañana, en la muerte. Eso va a pasar pero, al menos, que hasta ese día, todo haya valido la pena.
Volvamos a pista. Tras la reconciliación con Jorge Lorenzo, ¿se ha dado cuenta de qué es más difícil: odiar o perdonar?
Perdonar, siempre; odiar es algo instantáneo.
¿Y ahora cómo es su relación?
Ahora es mejor, se ve, ¿no?
Él dice que ahora hay más tensión.
Normal. Bueno, sí, él está un poco más tenso.
Hablando, de Lorenzo, ¿pelearse con él le ha hecho a usted mejor piloto?
No me ha afectado de ninguna manera. Lo he vivido como otras peleas con otros pilotos. Supongo que si viera como aficionado a dos españoles pilotando en MotoGP y alternándose en las victorias te podría dar una opinión, pero viviéndolo desde dentro no sé contestar.
Pero cuando dos deportistas están a un nivel semejante aumenta la rivalidad, el nivel.
Sí, igual lo notas, pero no lo piensas, sólo te dejas llevar. Esto lo he vivido desde fuera no estando yo en la pelea.
Marc Márquez será su compañero el año que viene en Honda Repsol, ¿qué consejo le daría?
¿Consejo? Ninguno. Cada uno tiene que experimentar por uno mismo y es cuando uno realmente aprende las cosas, no porque los demás te dan o aconsejen lo que debes hacer.
Para Marc fue su ídolo en la infancia y ahora ambos serán compañeros en el mismo equipo en MotoGP.
Es curioso porque a mí me pasó un poco con Rossi. Cuando yo entré él ya ganaba en 500 y no te das ni cuenta y, de repente, no sé cuántos años llevo corriendo contra él.

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