La segunda oportunidad de 'Rodri'



VUELVE AL MUNDIAL TRAS DOS AÑOS EN EL OSTRACISMO

Ángel Rodríguez (Elche, 1985), Rodri, es uno de los grandes talentos del exitoso motociclismo español. A sus 26 años podría tener, con poco que la suerte le hubiera acompañado, un palmarés a la altura de pilotos como Faubel, Barberá, Elías o Pedrosa, que debutaron también a una edad temprana en el Mundial.
De hecho, disputó su primer campeonato completo en 2001 de la mano de un Jorge Martínez Aspar que ya se había percatado de su enorme potencial. En aquella parrilla de Suzuka coincidió con Pedrosa, que disputaba su primer gran premio. El ilicitano había tenido un tímido estreno meses antes, con 15 años en Cheste. En 2001 llevaba una Aprilia de 125cc inferior a las dominadoras Honda del momento y aún así llegó a codearse con la cabeza en alguna cita. Hasta acabó sexto en Jerez, en la que, curiosamente, aún es su mejor clasificación en el certamen.
El cuatro veces campeón del mundo le mantuvo dos años en su escuadra, pero se cansó de su falta de constancia. Probó en una prueba en 250cc, pero se tuvo que recluir en el Campeonato de España de Velocidad (CEV-Buckler).
Ángel procedía de ambientes humildes y su familia sufría dificultades económicas y ciertas amistades no le llevaban por el mejor camino. Su adaptación a la disciplina mundialista era una complicación. Luego, hizo un nuevo intento con la difícil Derbi de 2004. Los resultados no llegaron y tuvo que volver a resignarse a rodar sólo en nuestro país. El talento estaba ahí y lo demostró en 2008 en Supersport. Logró la proeza de vencer en las siete carreras, haciendo la pole y la vuelta rápida.
Premios
Parecía que la vida le volvía a sonreír. Tuvo dos caramelos como premio: disputó varias carreras del Mundial de Supersport -puntuó en dos- y en 2009, Aspar selló la paz llamándole para pilotar la Aprilia de 250cc que el díscolo Talmacsi había abandonado. Fue en Le Mans. Salió el 16º tras encontrar tráfico en el entrenamiento oficial. Hizo una salida vertiginosa y alcanzó puestos de cabeza, pero se cayó en la segunda vuelta.
Ese año se torció todo cuando dominaba a placer el CEV. Dio positivo en un control antidopaje en Albacete. Todos sus resultados se anularon y fue suspendido por dos años. "Cometí un error. Sé que cometí un fallo. Me arrepiento. Sé que he hecho muchas cosas malas en mi vida, pero se ha exagerado mucho", reflexiona ahora rememorando esos días complicados.
Rodri inició un vía crucis particular. Casi todos querían borrar los rastros de su relación con él. "No digo el cien por cien, pero sí el noventa me dio de lado. Cada día me parecía un año. Pese a todo, no le tengo rencor a nadie. Asimilé mis problemas", expone.
Parecía un proscrito, pero Edu Perales sí confió en él. Le dejó probar varias veces algunas de las motos del equipo Stop and Go. "Ha pasado un calvario. Desde que se retiró forzosamente, nosotros le íbamos llamando cada mes y medio. En sólo 15 vueltas ya te daba una información muy válida", explica el propietario afincado en Cataluña.
En medio, Rodríguez vivió dos episodios contrapuestos. Por un lado, sufrió un neumotórax. Tenía una burbuja de aire en los pulmones. "Tuve que estar dos meses tranquilo, pero los médicos me dijeron que no tendría problemas para correr", narra. El otro fue más feliz. Fue padre de una niña, Lucía: "Eso te hace madurar bastante. Te hace ver que hay cosas más importantes".
Y ahora, le llega su segunda oportunidad. Perales no teme que se desvíe de la senda correcta para un deportista de élite. "Es un Rodri nuevo. Como en los ordenadores, ha hecho un reset. Está muy centrado. Ha dado un cambio total", indica.
El propio piloto se ve distinto. "Estoy mejor que nunca. He montado poco en moto, pero me he preparado físicamente. No estoy al cien por cien por una lesión en una mano, pero sólo necesito hacer kilómetros", dice, aunque conserva parte de su esencia. "También tengo mi lado de niño joven", bromea.
Tan bien se ve que se muestra ambicioso en su regreso al Mundial. "Tengo claro que no voy a hacerlo como los demás. No voy a ver si hago el 15º ni a pasar carreras. Voy para ganar. He demostrado que soy capaz de ir rápido. No voy a defraudar", se aventura.
Su mentor está de acuerdo con él. Piensa que puede estar entre los cinco primeros. Por eso le ha preparado un completo programa de test que se inicia hoy en Cheste. Allí tendrá la Moto2 con el chasis FTR que llevó este año el colombiano Santi Hernández, pero está dispuesto a cambiar de fabricante si es preciso.
Hoy se empezará a ver si su potencial sigue intacto compartiendo pista, por ejemplo, con Aleix Espargaró, que se estrena con Aspar. No estará en cambio Toni Elías, que aún no ha rubricado su regreso con Gresini.

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